El miedo es una niebla

El miedo es una niebla

Venía en el coche escuchando las noticias, y cuando se pusieron a hablar de las tres mujeres que han sido asesinadas por sus parejas en poco mas de 24 horas, este fin de semana, me vino a la cabeza un caso que por una tercera persona conocí hace tiempo.
Lo primero que pensé, es en el miedo que sentirá ella al escuchar estas mismas noticias, porque ella, la protagonista de esta historia, vive amenazada.
Está divorciada y a esa situación llegó, como les pasa a muchas, tras un largo camino en el que fue dejando cosas muy importantes de su vida a lo largo de una dura travesía.
Ella perdió a sus amistades y arruinó el contacto con su familia. Ocurre que muchos de estos maltratadores, son grandes manipuladores también, y lo primero que hacen para manejar a sus víctimas a placer, es anular el entorno social de su pareja.

Lo hacen de tal manera que a ojos de terceros, suele parecer que es ella quien va alejándose de su gente, cuando en realidad no hace mas que seguir las pautas que su pareja, directa o indirectamente le va marcando.

Igual aquí reside la clave, el punto de inflexión para cortar de forma definitiva con una relación tóxica. Seguir avanzando, escudándonos en un falso amor o cariño, puede conducir como veremos, a territorios insospechados.
Así pasan los años y el hijo de ambos, a la vez que crece, se va convirtiendo en un extraño y le ha perdido el respeto a la madre, es posible que por verla tan derrotada y débil ante el padre, contra el que también se rebela. Un padre que acabará yéndose de casa, pero antes de hacerlo, le dejará a su ex esposa una advertencia clara, en forma de cuchillo en la garganta.
Creo que un cuchillo en la garganta, tiene que hacerle a cualquiera, replantearse muchas cosas. No nos engañemos y pongámonos en su lugar. Un cuchillo mientras la inmoviliza, mientras de la boca de quien fue su compañero, ahora sale toda la mierda que pudre su espíritu, para constatar a la vez que ella, que el miedo ha vencido. Que el momento que a veces temía que llegase, lo ha acaba de hacer.

Pero finalmente no, ese día no la mató. Se fue y la dejó viviendo con el miedo.

Y me pregunto… ¿Como vivir así?

Cuando ya no tienes amigos, cuando tu hogar se ha desestructurado y cuando tu hijo, lo que mas quieres en este mundo, tiene en su adolescencia la cabeza como una jaula de grillos, fruto en gran parte de ser testigo del hundimiento de su mundo, ¿como hacerlo?
Ella no denuncia a su ex, y el hijo se enfada. No entiende que el miedo inmoviliza a su madre, porque se ve y siente sola.
Sola.
Y llega a casa cuando termina de hacer las cosas de su vida cotidiana y no vuelve a salir a la calle, hasta que esa vida de fuera de su hogar la reclama de nuevo.
No va a salir, porque afuera está él, y cuando en alguna ocasión se han cruzado por la calle, el cabrón la mira con los mismos ojos que cuando la amenazó con el cuchillo.
No va a salir, porque no conviene si quiere estar viva. Aunque a veces se pregunta, si estará viva, o no es mas que una de esas mujeres que aguardan por su fatídico turno, como estas que cabo de oír por la radio, para seguir engrosando las terribles estadísticas, que como hoy, nos asaltan desde los noticieros.

Y ya está.

Se acabó.

Pongan ustedes el final que mejor les parezca.

 

Sin comentarios hasta ahora.

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